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  • Fuentes

    "Puesto que las guerras han nacido en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde debemos erigir las murallas de la paz"
    Preámbulo de la ONU.

    Las materias curriculares obligatorias se encuentran impregnadas del espíritu del World Core Curriculum, considerado la base de una Educación para la Paz. En éste se desarrolla una visión global de nuestro presente, confrontando los desafíos y problemas que existen en la actualidad.

    Esta cosmovisión planetaria está plasmada en el Manual del Plan de Estudios de Educación Mundial (Robert Muller, ONU), y contempla CUATRO ARMONIAS:

    • Nuestro hogar planetario y nuestro lugar en el Universo;
    • La familia humana;
    • Nuestro lugar en el tiempo;
    • El milagro de la vida humana individual;

    Para enseñar la Paz se necesita una información global común dirigida a todos los chicos y chicas del mundo. De esta manera, las enseñanzas contenidas en este manual son transversales a las materias curriculares de SIGLO NUEVO.

    Como decía Sir George Trevelyan ("Right Livelihood Award" en educación): "De alguna manera debemos enseñarles a moverse valerosa y creativamente a través del cambio, yendo hacia situaciones que tal vez no tengan precedentes en la historia del hombre y que nosotros no podemos anticipar ni concebir: ¿cómo se puede entrenar para lo que no se conoce? Este es nuestro desafío como maestros".

     

    ECOLOGÍA

    Planteamos la educación como tarea generativa incesante, con la premisa de dar a las niñas y los niños desde la más temprana edad, una enseñanza destinada al desarrollo de su humanidad. Los valores individuales, sociales, espirituales, transversales a nuestra curricula oficial, apuntan a que tomen conciencia de que son parte de un todo mayor. La presencia humana en nuestro planeta no es un accidente ocasional del Universo sino que corresponde a un fenómeno de "fertilización" terrestre que corre por cuenta de nuestra especie. Esto significa que somos co-partícipes de una vasta aventura genética en la geografía del Cosmos.

     

    ECOLOGÍA EXTERNA

    Confinado en un marco artificial donde predomina el concreto, el asfalto e infinidad de agentes químicos sintéticos, el ser humano ha perdido la "sintonía" consigo mismo y con los ciclos de la Naturaleza. El ímpetu destructivo del denominado "progreso" económico, con las profundas desigualdades que ha generado, nos ha divorciado del mundo originario al cual por cierto pertenecemos: las culturas autóctonas, el respeto hacia las demás especies, los elementos que nos sustentan (agua, aire y suelos donde crece nuestro alimento), las estaciones, la lluvia, el viento, la luz solar, la danza de las aves y los insectos, el misterio de la fertilidad, etc. Tal divorcio origina trastornos psicológicos agudos y socava el potencial humano cada vez prisionero de una "tecnosfera" carente de energía nutritiva. El medio ambiente no es algo que está "allá afuera"; somos un componente de su maravillosa y eterna armonía.

     

    ECOLOGÍA INTERNA

    Es imposible amar lo que no se conoce y respeta. Nuestro "cosmos interior" requiere estímulo y afinación. La meditación, en su forma más sencilla (fuera de dogmas y cultos) permite conocerse a uno mismo, y descubrir el plano espiritual de nuestra existencia en consonancia con los demás seres y el mundo circundante. Somos como un instrumento musical que requiere práctica constante. Asimismo, la meditación nos permite re-aprender el acto de respirar. Hecho central: respiramos mal o de manera insuficiente. El simple acto de meditar en silencio nos prepara para mayores y más creativas experiencias de vida. En un mundo, que para evolucionar armónicamente y en paz, requiere individuos armónicos y pacíficos.

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